Anika entre Libros: El Imperio Eres Tu

Reconozco que siempre he sido un poco reacia a los Premios Planeta. Salvo excepciones, muchos de ellos tienen una sólida carga comercial pero poca base literaria. También reconozco que cogí esta novela ganadora de la edición de 2011 con una actitud un poco reacia y he de reconocer que estaba muy equivocada. Javier Moro no es ningún autor desconocido.

Antes de publicar esta novela era ya conocido por sus anteriores trabajos en los cuales la India era la protagonista (“Pasión india” y “El shari rojo”) ambas novelas han estado, y lo están, respaldadas por un gran éxito a nivel lector. Pese a tenerlas en la biblioteca nunca he tenido la oportunidad de leerlas, así que “El imperio eres tú” supone mi debut en la carrera literaria de este autor.

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BLOG: Las bizarrías de Belisa. Crítica, reseña y comentario literario: 

“El imperio eres tú” de Javier Moro es la primera novela que leo de este autor y después de su atenta lectura me dispongo a escribir esta reseña. Precisamente el hecho de no conocer al autor, de no haber leído ninguna novela suya anterior, me ha servido de mucha ayuda para no tener una idea preconcebida sobre él y su obra y leerla con “ojos limpios”. No puedo asegurar que esta novela haya sido la mejor de todas las que se han presentado en esta edición de los premios planetas, correspondiente al año 2011, porque para tal aseveración debería haber leído todas las presentadas, cosa que obviamente no ha ocurrido. Pero lo que sí que puedo afirmar es que esta magnífica novela es una digna ganadora de este prestigioso premio literario en lengua castellana y, en mi opinión una de las mejores novelas que han obtenido este galardón en los últimos años. Como analizaremos a continuación y con más detalle, “el imperio eres tú” es una gran novela con muchos aspectos muy meritorios, y que además resulta muy instructiva y entretenida. Es una novela que se lee con avidez y que desde el primer momento engancha al lector. LA CRITICA SIGUE AQUI »

Ramón Chao. Le Monde Diplomatique. Octubre 2011. 
Nunca logran interesarme los triunfadores; intuyo que todo éxito es sospechoso. Pero habiendo analizado las obras anteriores de Mora y leído “El Imperio eres tú” – recién otorgado el Planeta -, pienso que ninguna desconfianza justificaría pasarlo por alto. Los primeros años  del siglo XIX vieron el derrumbe de las constitucionalistas de España y Portugal. Ambos países regresaron  a sendos regímenes absolutistas ; no obstante, existía una gran diferencia en la actitud de los responsables de los gobiernos ibéricos: con la ayuda de las tropas francesas, España inicia una feroz represión sobre quienquiera hubiese mostrado simpatía por los librepensadores : Lista, Hermosilla, Meléndez Valdés, Moratín, Goya, Olavide, Fernando Sor…y muchos otros. En cambio, don Juan VI de Portugal mostró un talante moderado, conciliador. Después de más de trece años refugiado en Brasil con su familia, el rey ha de volver a Portugal, forzado por la rebelión de Oporto de 1820. Se embarca para Lisboa, no sin antes aleccionar al duque de Braganza: “Hijo, si Brasil decide separarse de Portugal, toma la corona para que no se la apropie un aventurero”. Y pese a que las dificultades se le amontonen, Pedro emite el famoso “Fico” (“Me quedo”). Se apresura en otorgar a la ex colonia una Carta Constitucional, muestra palmaria de su liberalismo. Moro centra su relato en la descripción de uno de los monarcas más sorprendentes y pintorescos; que estuvo siempre del lado de la historia, de la libertad, en una época de monarquías absolutistas. Al modo de Dominique Lapierre, con claridad y buena prosa, escribe una historia novelada como «El sari rojo», que tanto éxito le aportó y reconstruye minuciosamente la vida de Pedro I, pieza indispensable en la independencia de Brasil, proclamada en 1822. La verdad es que Pedro de Braganza consume los primeros años de su reinado en aplastar las rebeliones separatistas de Pernambuco, Maranhão y Paraiba. Luego se entrega a una vida desenfrenada que da materia de lucimiento a Moro: Se evade del palacio por las noches de incógnito para divertirse en los tugurios de Río, en cacerías y solazándose desnudo en la playa de Flamengo. Si bien destaca en la pintura y la escultura, su terreno predilecto son las mujeres. Le sale un primer hijo con la actriz francesa Noémie Thierry, y tras él llegarán por lo menos sesenta críos adulterinos. Casado en 1822 con Leopoldina de Habsbourg, corteja a Domitilia de Castro, a la que instala frente al palacio presidencial, ignorando el escándalo de la corte. Tres años después del fallecimiento de su santa esposa, casa con Amélie de Beauharnais. Semejante fuerza de la naturaleza logró mantener la unidad de un país en el que cabrían diecisiete veces Portugal y España juntos. Mejor aún, dejó a Javier Moro material abubdante para escribir, con un estilo nítido y fluido, un relato histórico novelado que por su calidad se distingue entre los vencedores.

Ramón Chao. Le Monde Diplomatique. Octubre 2011.

Nunca logran interesarme los triunfadores; intuyo que todo éxito es sospechoso. Pero habiendo analizado las obras anteriores de Mora y leído “El Imperio eres tú” – recién otorgado el Planeta -, pienso que ninguna desconfianza justificaría pasarlo por alto.

Los primeros años del siglo XIX vieron el derrumbe de las constitucionalistas de España y Portugal. Ambos países regresaron a sendos regímenes absolutistas ; no obstante, existía una gran diferencia en la actitud de los responsables de los gobiernos ibéricos: con la ayuda de las tropas francesas, España inicia una feroz represión sobre quienquiera hubiese mostrado simpatía por los librepensadores : Lista, Hermosilla, Meléndez Valdés, Moratín, Goya, Olavide, Fernando Sor…y muchos otros.

En cambio, don Juan VI de Portugal mostró un talante moderado, conciliador. Después de más de trece años refugiado en Brasil con su familia, el rey ha de volver a Portugal, forzado por la rebelión de Oporto de 1820. Se embarca para Lisboa, no sin antes aleccionar al duque de Braganza: “Hijo, si Brasil decide separarse de Portugal, toma la corona para que no se la apropie un aventurero”. Y pese a que las dificultades se le amontonen, Pedro emite el famoso “Fico” (“Me quedo”). Se apresura en otorgar a la ex colonia una Carta Constitucional, muestra palmaria de su liberalismo.

Moro centra su relato en la descripción de uno de los monarcas más sorprendentes y pintorescos; que estuvo siempre del lado de la historia, de la libertad, en una época de monarquías absolutistas.

Al modo de Dominique Lapierre, con claridad y buena prosa, escribe una historia novelada como «El sari rojo», que tanto éxito le aportó y reconstruye minuciosamente la vida de Pedro I, pieza indispensable en la independencia de Brasil, proclamada en 1822.

La verdad es que Pedro de Braganza consume los primeros años de su reinado en aplastar las rebeliones separatistas de Pernambuco, Maranhão y Paraiba. Luego se entrega a una vida desenfrenada que da materia de lucimiento a Moro: Se evade del palacio por las noches de incógnito para divertirse en los tugurios de Río, en cacerías y solazándose desnudo en la playa de Flamengo. Si bien destaca en la pintura y la escultura, su terreno predilecto son las mujeres. Le sale un primer hijo con la actriz francesa Noémie Thierry, y tras él llegarán por lo menos sesenta críos adulterinos. Casado en 1822 con Leopoldina de Habsbourg, corteja a Domitilia de Castro, a la que instala frente al palacio presidencial, ignorando el escándalo de la corte. Tres años después del fallecimiento de su santa esposa, casa con Amélie de Beauharnais.

Semejante fuerza de la naturaleza logró mantener la unidad de un país en el que cabrían diecisiete veces Portugal y España juntos. Mejor aún, dejó a Javier Moro material abubdante para escribir, con un estilo nítido y fluido, un relato histórico novelado que por su calidad se distingue entre los vencedores.

ABC: El Comienzo del Mundo
Tanto el ganador como la finalista de los Premios Planeta de este año son dos escritores de género que han mostrado excelencia en sus anteriores narraciones. Javier Moro, por ejemplo, es un avezado autor que se caracteriza por decantarse hacia el ejemplo de lo que es un novelista de best sellers en el ámbito anglosajón: prepara de manera exhaustiva toda la información sobre la época que quiere contar y, aferrado a unos materiales convencionales que domina, arma historias muy sólidas apoyado en la construcción del perfil psicológico de personajes que beben su existencia de la novela del XIX. En esta ocasión, lejos ya de las sombras de Sonia Gandhi y de la majarashi de Kapurtala, Anita Delgado, de la que escribió un bello libro, Pasión india, Javier Moro ha escrito una novela histórica sobre el nacimiento de Brasil bajo la figura de Pedro I y de qué modo lo que comenzó como un repliegue de la nación lusa al otro lado del Atlántico ( Juan VI, padre de Pedro, traslada la Corte a Brasil por miedo a una invasión napoleónica de Portugal) se convirtió en el nacimiento de una nación. Disposición barroca El tema es apasionante; y ya se sabe que la novela de corte histórico que hace estragos hoy busca la fascinación para establecer sus reales, y luego, si acaso, rellena esa fascinación con materiales más o menos caros. Javier Moro se propuso aquí narrar una historia del trópico, al modo en que se entiende en Europa una novela tropical – es decir, pasiones encendidas, paisajes imposibles–, y a su modo lo ha conseguido. Las aventuras de Pedro, traidor confeso de su esposa, Leopoldina de Austria, y INMA CHACÓN Finalista del Premio Planeta 2011 Planeta. Barcelona, 2011 427 páginas, 21 euros amante hasta la decadencia personal de Domitila de Castro ( los perfiles de las mujeres están muy conseguidos), se describen con exaltada disposición barroca pero, en el fondo, con una incidencia en la enseñanza moral. La trama desemboca en la asunción del poder como obligación moral de un monarca con su pueblo. Con Pedro I sucede como con Enrique V en Shakespeare y su repudio de Falstaff: asumir como mandato el buen gobierno siempre ofrece preciados frutos. Lección que Javier Moro, no sé si con intención o no, nos ofrece en tiempos de incertidumbre con probada calidad. Vestidos de época Y si la de Moro se sitúa a comienzos del XIX, la de Inma Chacón, Tiempo de arena, es una novela histórica ambientada a finales del XIX y comienzos del XX, como si ambos autores hubieran querido iluminar nuestro presente recurriendo al pasado inmediato. Chacón se ocupa del movimiento feminista en ciernes y de la inclusión de las mujeres en la masonería. Hay en su libro un paisaje de ascendiente exótico, pues describe los últimos momentos de la posesión española de las Filipinas. La narración guarda similitudes con Tristana o con aquellas novelas del XIX que se inmiscuían en la vida de provincias, pero esa recurrencia de Chacón a nuestra literatura decimonónica es un acierto, pues se revela como el único modo de revivir un pasado con los materiales que le son propios, como si hubiera articulado un maniquí con vestidos de época. El resultado, una novela de corte militante pero donde aquello que se quiere decir no se impone a los personajes.

ABC: El Comienzo del Mundo

Tanto el ganador como la finalista de los Premios Planeta de este año son dos escritores de género que han mostrado excelencia en sus anteriores narraciones. Javier Moro, por ejemplo, es un avezado autor que se caracteriza por decantarse hacia el ejemplo de lo que es un novelista de best sellers en el ámbito anglosajón: prepara de manera exhaustiva toda la información sobre la época que quiere contar y, aferrado a unos materiales convencionales que domina, arma historias muy sólidas apoyado en la construcción del perfil psicológico de personajes que beben su existencia de la novela del XIX.

En esta ocasión, lejos ya de las sombras de Sonia Gandhi y de la majarashi de Kapurtala, Anita Delgado, de la que escribió un bello libro, Pasión india, Javier Moro ha escrito una novela histórica sobre el nacimiento de Brasil bajo la figura de Pedro I y de qué modo lo que comenzó como un repliegue de la nación lusa al otro lado del Atlántico ( Juan VI, padre de Pedro, traslada la Corte a Brasil por miedo a una invasión napoleónica de Portugal) se convirtió en el nacimiento de una nación.

Disposición barroca
El tema es apasionante; y ya se sabe que la novela de corte histórico que hace estragos hoy busca la fascinación para establecer sus reales, y luego, si acaso, rellena esa fascinación con materiales más o menos caros. Javier Moro se propuso aquí narrar una historia del trópico, al modo en que se entiende en Europa una novela tropical – es decir, pasiones encendidas, paisajes imposibles–, y a su modo lo ha conseguido. Las aventuras de Pedro, traidor confeso de su esposa, Leopoldina de Austria, y INMA CHACÓN Finalista del Premio Planeta 2011 Planeta. Barcelona, 2011

427 páginas, 21 euros amante hasta la decadencia personal de Domitila de Castro ( los perfiles de las mujeres están muy conseguidos), se describen con exaltada disposición barroca pero, en el fondo, con una incidencia en la enseñanza moral. La trama desemboca en la asunción del poder como obligación moral de un monarca con su pueblo. Con Pedro I sucede como con Enrique V en Shakespeare y su repudio de Falstaff: asumir como mandato el buen gobierno siempre ofrece preciados frutos. Lección que Javier Moro, no sé si con intención o no, nos ofrece en tiempos de incertidumbre con probada calidad.
Vestidos de época
Y si la de Moro se sitúa a comienzos del XIX, la de Inma Chacón, Tiempo de arena, es una novela histórica ambientada a finales del XIX y comienzos del XX, como si ambos autores hubieran querido iluminar nuestro presente recurriendo al pasado inmediato. Chacón se ocupa del movimiento feminista en ciernes y de la inclusión de las mujeres en la masonería. Hay en su libro un paisaje de ascendiente exótico, pues describe los últimos momentos de la posesión española de las Filipinas. La narración guarda similitudes con Tristana o con aquellas novelas del XIX que se inmiscuían en la vida de provincias, pero esa recurrencia de Chacón a nuestra literatura decimonónica es un acierto, pues se revela como el único modo de revivir un pasado con los materiales que le son propios, como si hubiera articulado un maniquí con vestidos de época. El resultado, una novela de corte militante pero donde aquello que se quiere decir no se impone a los personajes.

La Vanguardia - Suplemento Cultura/s: Cambio de Escenario - Javier Moro devuelve la temática histórica anterior al siglo XX, después de un largo paréntesis, al galardón español mejor dotado

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